Recuperando un blog momificado.
De repente, no sé por qué, he recordado que tenía un blog en La Coctelera, y que ese blog sigue ahí, como si el tiempo no hubiera transcurrido. Un blog momificado.
Lo que me ha sorprendido en primer lugar es que haya tenido algún comentario muy reciente (más de un año después del último post), que agradezco como no podía ser de otra manera. Ni siquiera recordaba ya el correo asociado a este blog, por lo que no he seguido los comentarios que se hayan podido publicar desde aquella fecha.
Pero más todavía me ha sorprendido releer las cosas que escribí hace casi dos años, cuando empecé esta historia. Una historia que di por finalizada en marzo de 2007. En aquel momento acabó no sólo este blog sino también todo aquello que lo motivó. Ya no hay obsesión que te valga. Ahora, al releerlo, me queda la sensación de haber escrito más de lo necesario. Mucho más.
Me queda la duda de si quien lo leyó lo entendió. Pero la verdad es que no me importa.
Ahora, a dos meses de cumplir 51 años, me reencuentro con esto, con este blog. Ha sido todo muy simple.
Por circunstancias laborales me encuentro durante unos meses trabajando y viviendo fuera de casa. Me tuve que trasladar a Zaragoza con motivo de la Expo, y en los tres meses que llevo en esta ciudad, preparando la parte que me corresponde del evento, no he tenido un solo minuto para mí misma.
Curiosamente hoy, sábado, ha sido el primer día libre que he tenido realmente: sin compromisos, sin cenas, sin reuniones... Yo sola en el apartamento que la empresa tuvo a bien alquilar para mi exclusivo uso y disfrute.
Después de la tormenta de esta tarde, y gracias a ella, he tenido la excusa ideal para quedarme en lo que ya considero mi casa. Por primera vez en muchos meses he recordado la soledad.
Y no me ha importado. Creo que la necesitaba.
Y entonces, de repente, he recordado que tenía un blog en La Coctelera. Y lo he recuperado.
(Me gustaría mantener una de las características de este blog, que era la imagen de un chico joven, guapo y con poca ropa... ¿me lo puedo permitir a mi edad?)





elcorazondelmar dijo
¿Por qué no nos podemos permitir determinadas cosas a determinada edad? No creo que nadie nos la prohiba y si los recuerdos y las obsesiones sirvieron para que tu alma se sosegara pues mejor que mejor. Muchas veces me he acercado por aquí pensando donde estarias y con el desempolvo de tu blog ya me has contestado.
Espero seguir "viéndote" por aquí. Yo tampoco me prodigo mucho pero obligaciones mandan. Yo no deseo momificar nada porque las momias quedaron para permanecer en las pìrámides.
Un saludo con afecto.
13 Julio 2008 | 08:28 PM