La Coctelera

NO ES SED NI DESEO

Crónica de una obsesión.

22 Febrero 2007

Miraba de reojo el reloj.

Lamento haber tardado tanto en escribir. En el fondo, eso es buena señal. Si ésta es la crónica de una obsesión, y no hay crónica, quizás sea porque la obsesión va desapareciendo.

Alguien dijo que la obsesión de amor es una enfermedad como el alcoholismo, que se puede llegar a controlar, pero que nunca se cura.

No lo sé. El caso es que durante estas semanas no he tenido necesidad de escribir. No al menos la necesidad que me animó a abrir este espacio. Sobre todo después de nuestro último encuentro. Porque finalmente nos vimos.

Aquel sábado no me llamó y yo me sentí inferior a una mosca en su cocina. Y decidí romper todo lo que me uniera a él. Incluso esta obsesión.

Pero aún vendría algo peor.

Me llamó a los tres días, cuando yo llevaba ya tres noches sin dormir, empeñada en recuperar todos mis rencores.

Lo mejor es que me llamó con esa inocencia que siempre le ha caracterizado. Incluso con la sinceridad que me enamoró. "Mátame, si quieres -me dijo-, pero la verdad es que se pasó por completo llamarte."

Cuando nos vimos me preguntó si sería capaz de perdonarle. Al despedirnos me lo volvió a preguntar y yo le respondí que me sentía tremendamente dolida, pero que cómo no iba a perdonarle.

Le dije eso como podía haberle dicho lo contrario. Porque la verdad es que cuando lo vi todas mis obsesiones se desmoronaron. Habían pasado seis meses desde la última vez que lo vi y me parecieron seis años. Comprobé que no tenía nada que contarle y que de lo que me contaba no me interesaba nada.

Le miraba a los ojos, aquellos hermosos ojos llenos de brillo, hoy rodeados de arrugas prematuras. Mi vista resbalaba por su frente, ya demasiado amplia, entrando de lleno en una calvicie que se declarará irreversible antes de que cumpla los cuarenta. Intenté refugiarme en la contemplación de sus labios, de sus manos.

Me descubrí mirando el reloj de reojo, aunque no forcé la despedida. Cuando lo hicimos con un par de besos en las mejillas, me dijo que me llamaría pronto para seguir hablando. Yo le dije que estaría encantada, pero que debería hacerlo él, porque yo no pensaba llamarle. Me guiñó un ojo: te llamaré, te lo prometo. Eso fue el diez de enero.

Yo, por ahora, no miro el reloj.

Tags: decepcion

servido por Isabel Gala 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

argentino agustin gomez

argentino agustin gomez dijo

Isabel GALA, mi dulcinea del Toboso !

22 Febrero 2007 | 11:57 PM

unicoamor

unicoamor dijo

me alegro mucho que hayas podido notar esas cosas en tu encuentro...al parecer fue bueno...? quizas poco a poco estas curada...quien como tu...!!! yo en cambio, cuando le vi despues de 6 meses, lo encontre mas hermoso que nunca...

creo que sere alcoholica el resto de mi vida?...o perdidamente enamorada de el!!!

gracias por aparecer, de verdad te extrañaba..

2 Marzo 2007 | 08:15 PM

Raúl/imagina

Raúl/imagina dijo

Hola, te he descubierto y escuchando a Tete leí tu post, volveré, es interesante entrar un poquito en tu mundo y sesaciones..... Un saludo

8 Marzo 2007 | 11:20 AM

argentino agustin gomez

argentino agustin gomez dijo

FELIZ DIA ! Isabel, (la reina que casò con Fernando de Aragòn, sòlo

tenìa 17 años, y el 18), lo sabìas ?

8 Marzo 2007 | 03:38 PM

unicoamor

unicoamor dijo

feliz dia de la mujer!!!

espero tus avances? yap! mira que al menos me ayudas en este camino...

8 Marzo 2007 | 08:56 PM

Alejandro Eguía Miraglia

Alejandro Eguía Miraglia dijo

Advertí que el reloj no avanzaba, presumí que era un defecto mecanico, y advertí que era por ti que no pasaba el tiempo, por siempre... siempre pensaba en tí. Pensar en ti, es como abrirle un augero al tiempo, pensar en ti es un derroche de masoquismo pensar en ti... sin mi.

11 Marzo 2007 | 08:30 AM

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Madrid, España
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Este blog empezó cuando estaba a punto de cumplir 49 años y pretendía sentarme y mirarme a mí misma. Y a mirarle a él, casi trece años más joven que yo.
Ahora voy a cumplir 51, y sigo pensando en él, aunque cada vez lo parezca menos.
Las historias que cuento son mis historias. En ellas ya no hay sed ni deseo. Ni siquiera queda amor. Sólo hay obsesión. Y, a veces, ya ni eso.



Obsesión: (Del lat. obsessĭo, -ōnis, asedio). 1.- f. Perturbación anímica producida por una idea fija. 2.- f. Idea que con tenaz persistencia asalta la mente. 3.- Él.


"No hago otra cosa que pensar en ti"
Interpretada por Tete Montoliu


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