Peor que un domingo.
Hoy me he levantado muy tarde. No he dormido bien durante la noche, y cuando por fin concilié el sueño ya eran más de las cinco.
Lo primero que he hecho ha sido venir al ordenador para mirar mi correo. Naturalmente, no había ningún mensaje suyo. Estoy acostumbrada a la decepción que este hecho me produce. Ni siquiera he bajado a comprar el periódico. No he salido en todo el día, salvo un momento esta tarde para tirar botellas de vidrio y de plástico a los contenedores para reciclado. Se me habían acumulado de toda una semana.
He comido sola, me he echado una siesta, he leído un rato, he escuchado la radio, no me gustaba nada de lo que ponían en televisión, he cenado sola, he recogido la ropa y me he acostado. Demasiado pronto para un día tan anodino.
Después de dar diez o doce vueltas en la cama, me he levantado nuevamente para escribir estas líneas. No creo que me esté obsesionando ahora también con el blog, es lo único que me faltaba.
Quería ahuyentar su imagen y el recuerdo de sus caricias y de sus besos. Quería apartar de mi mente su mirada fija en mí. Una mirada que sólo tengo ya en la memoria, pero que está pegada a ella con la fuerza de la frustración y del deseo.
El recuerdo de su mirada ha sido durante todo el día mi única compañía. Mucho peor que un domingo, que ya es decir.


zigzag dijo
Los recurdos como dices de una mirada, de piel, de alieno próximo, de sonrisas, de complicidad, de sexo salvaje, de caricias suaves, de...Creo que se alejan bastante de un mal domingo.
Lo de ese día forma ya parte de la historia y hoy es un nuevo día.
Un saludo.
2 Noviembre 2006 | 02:12 PM