Un juego.
Muchas noches -ahora mismo- me desvelo y empieza a rondar en mi cabeza el recuerdo de su sonrisa y de su mirada, de sus besos y sus caricias. Y también, ¿por qué no reconocerlo?, el de su cuerpo desnudo, el de su sexo firme penetrando en mí de manera dulce pero decidida.
En este tema no hacían falta las palabras. Me doy cuenta de ello ahora, cuando no concilio el sueño y no paro de dar vueltas en la cama. Hablábamos de todo, estábamos todo el tiempo conversando, casi sin dar respiro al pensamiento. Cuando se producía entre nosotros un silencio, tanto él como yo sabíamos lo que ocurría, no hacía falta preguntar "en qué piensas".
En ese momento surgía en él esa sonrisa pícara y esa mirada cómplice. Juntas, mirada y sonrisa, resumían un deseo.
A veces nos desnudábamos a la vez, con calma precisa, dándole al momento la serena emoción de lo que se espera.
Otras veces lo hacíamos con violencia, con la fuerza recuperada del náufrago que divisa tierra.
En ocasiones, nos desnudábamos mutuamente, descubriendo poco a poco pequeños terrenos corporales.
Sin embargo, el final era siempre parecido: él se sentaba junto a la colchoneta y me miraba sonriente.
En su gesto no había el más mínimo atisbo de preocupación, no digamos ya de remordimiento por la traición a su novia. Quizás para él todo aquello era sólo un juego.
Y ahora, tal vez piense que ya no tiene edad de jugar. O peor: que soy yo la que ya no tengo edad para jugar.
Lo que probablemente ignora es que para mí nunca fue un juego.


Juan dijo
Hacer el amor como lo describes no es un juego, es mucho más que placer. No sabría como llamarlo. Besos
http://www.lacoctelera.com/lo-que-hay/post/2006/10/28/en-distanci...
30 Octubre 2006 | 12:50 AM