Siempre supe que llegaría la etapa en la que él ya no iba a querer más sexo conmigo. En los últimos años he luchado por conservar, al menos, su cariño.
Si al principio mi meta era ser su mejor amiga, su confidente y su amante, yo sabía que nuestra relación sexual terminaría más pronto que tarde. Desde luego mucho antes de lo que yo misma hubiera deseado o necesitado.
Precisamente el hecho de conocerle a la perfección, de saber hasta lo más íntimo de sus pensamientos, de ser su consejera, me permitió desde el primer instante saber que a él le gustan las mujeres jóvenes.
Muchas veces he intentado analizar por qué nos convertimos en amantes.
Me gustaría pensar que él sentía por mí algo más profundo de lo que ha podido sentir con todas aquellas muchachas que fueron ocupando su cama; que hacia ellas sólo sentía atracción sexual, mientras que por su novia y por mí sentía amor verdadero. En planos distintos, pero los dos verdaderos.
Alguien podría pensar que tal vez él viera en mí la imagen materna, pero no creo que así fuera. Más que su madre, yo podría ser, en todo caso, su hermana mayor. Sin embargo, me inclino más a pensar que hacia mí sentía un profundo afecto.
Tal vez si la primera vez que hicimos el amor hubiera sido un fracaso, no hubiera habido una segunda ocasión, y aquello habría quedado en una simple anécdota digna de guardarse en los más oscuros y lejanos rincones de la memoria. Pero la primera nos llevó a la segunda.
No sé lo que él pensaba, pero yo sabía que nuestra relación sexual no duraría mucho tiempo, por eso quería sobre todo conservar el cariño que siempre nos hemos tenido. Pero yo no puedo conformarme con saber que me tiene cariño.
Amor, cariño, afecto. Necesito oir su voz. Necesito verle. Necesito olerle y tocarle. No puedo tener un cariño en conserva. Necesito recuperar el sabor de sus besos.

Oye, pues está muy bien esta novela que estás escribiendo...
¿ Has pensado en publicarla ? ¿ O sólo lo harás aquí, por internet ?
Saludos
Que lástima que haya alguien que crea que lo que escribes aquí es una novela. Puedo serlo ciertamente, pero sé que no lo es, porque la mía es muy parecida aunque con matices.
El amor es así. Perverso, caprichoso, indulgente y sobre todo dañino. No te quedará cariño porque lo que sientes aún es amor y hay diferencias sutiles entre ambos.
No me gusta hacer demagogia entre el sentimiento de los hombres y las mujeres porque siempre he defendido que unos y otros somos diferentes. Así que partiendo de esa premisa todo lo que escribas es auténtica y realmente cierto. Lo corroboro.
Un beso
No creo que se sea una novela. A mi me paso algo asi, tan sentido, y tan similar.
Tal vez al reves, yo tengo 20 años menos que el y creo que ese fue el motivo por el cual él no se animo a estar mas conmigo.
Fueron 6 años de amantes, que nunca supe porque se terminaron.