Los cinco sentidos.
Sé que miento cuando digo de él que me conformo con sus palabras o con sus miradas: el oído y la vista, es decir, la contemplación. Eso está muy bien para apaciguar el ánimo, tan alterado por mi obsesión, y para quedar bien ante quienes puedan leer esto que escribo.
Pero la verdad es que necesito su cuerpo. Necesito sentir que todo él está dentro de mí.
Está muy bien decir aquello de que la belleza interior es la que cuenta, que lo importante está en la sensibilidad y en los sentimientos, incluso en los razonamientos. Que lo hermoso es que sepa apreciar el olor de una rosa.
A veces puede convencer el argumento de que el cuerpo se cansa, y se arruga, y se agota...
Y entonces queda la belleza de los recuerdos... Y el recuerdo de la belleza.
Pero la verdad es que lo que la mente y el cuerpo reclaman es el contacto físico piel con piel, lengua con lengua, pezón con pezón, muslo con muslo, sexo con sexo. Pasión. Pulsión.
Está muy bien el oído y la vista, pero para la pasión son más necesarios -todavía- el gusto, el olfato y, sobre todo, el tacto. Los tres sentidos, estos últimos, requieren contacto físico.
Mi historia está tan marcada por él, me siento tan llena de él, que sería capaz de escribir con palabras su piel, su sabor y su olor.
Podría hacerlo.


el_imprescindible dijo
¿es un amor del pasado o del presente? ¿es la nostalgia o la tristeza de tu cuerpo que no es el de antes? Estás viendo las cosas con madurez,..pero esa madurez...¿puede transformar los pensamientos en obsesión? Quiero entenderte.
24 Octubre 2006 | 11:17 PM