Para él, soy una buena amiga.
A principios de julio asistí a la presentación de su exposición de pintura. Reconozco que lo hice, sobre todo, porque quería verle a él. El acto era a puerta cerrada: sólo para los más allegados.
La invitación me la entregó en mano tan sólo quince días antes, y me pareció entrever que lo hacía por obligación. Sería fatal para nuestra entrañable amistad que yo me hubiera enterado del acontecimiento por la prensa. Me hizo prometerle que acudiría, pero en su tono noté que esperaba una disculpa para él poder decirme que no me sintiera obligada y que si no iba él sabría entenderlo. Quizá fue sólo una impresión mía.
Fui. Naturalmente que fui. ¿Cómo no iba a asistir a su primera exposición? Nunca me ha gustado ir sola a los sitios, por eso voy a muy pocos. Pero no podía perder la oportunidad de volver a verle. Él estaba guapísimo, casi tanto como hace años, cuando yo perdía el sueño por su mirada, por sus labios y por sus besos.
La presentación fue un éxito al que acudieron más de cien invitados. El ágape fue exquisito y la exposición no estuvo mal, aunque a mí nunca me ha gustado su pintura.
Él, como siempre, encantadoramente embaucador. Las palabras que dirigió a los allí presentes arrancaron más de una ovación y no fueron pocas las jovencitas que babearon cuando les devolvía la mirada.
Apenas me hizo caso.
Me despedí a una hora prudencial y él me besó en las mejillas agradeciendo mi presencia. Durante el trayecto hasta mi casa debí llamarle veinte mil veces hijo de puta.
Aún así, a la mañana siguiente le envié un mensaje felicitándole por el éxito de la presentación y agradeciéndole que me hubiera invitado. Él me contestó por el mismo sistema diciéndome que le había hecho mucha ilusión haberme visto allí, entre la gente más querida porque, efectivamente, yo era la persona que él más quería.
Ya ven: para él soy una buena amiga. Más todavía: su mejor amiga.
No le he vuelto a ver desde entonces.



high heel hell dijo
El ágape fue exquisito y la exposición no estuvo mal, aunque a mí nunca me ha gustado su pintura.
Me quedo con esta frase. Para él eres su mejor amiga, para tí es alguien que fue y que, por si no te das cuenta, no "es" tanto ya. Cabeza alta, un tacón de vértigo ( para no mirar nunca a-trás y b-abajo ) se lleve por fuera y en los pies o por dentro en el orgullo, y paso firme.
Te fuiste de un modo elegante, y eso dice mucho ya.
28 Septiembre 2006 | 08:20 PM