NO ES SED NI DESEO<font color="FFFFFF"><strong>Crónica de una obsesión.</strong></font>2008-10-09T00:10:33+00:00
This is an Atom syndication feed. It is intended to be viewed in a news aggregator or syndicated to another site. Please visit the Atom Project for more information.
Gastronomíathe-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thingNO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/10/09/crisisCrisis.2008-10-09T00:10:33+00:002009-03-13T17:12:48+00:00
<p>Regresé a mi casa. La encontré fría, bastante impersonal, hueca, incómoda.</p>
<p>Cuando el Ave iba abandonando la estación Zaragoza-Delicias yo ya me iba preguntando qué demonios estaba haciendo. Yo misma me respondía que daba igual. Cualquier cosa que hiciera estaría mal. O bien. Quedarme, ¿por qué no? Volver... ¿por qué sí?</p>
<p>Lo malo del Ave es que no te dejan respirar... mucho menos pensar o meditar. Una toallita caliente para lavarte las manos, ahora el periódico, los auriculares, luego el desayuno, la pantalla que te marca la velocidad a la que viajas y la temperatura exterior, qué tal un zumo, o una copita... Ya estamos en Atocha. El Ave vuela a 300 kilómetros por hora. Si me quedara a vivir allí, en Zaragoza, de él me separarían setenta minutos.</p>
<p>Es igual. Ahora, en esta casa que sí es mía, y ahora la descubro fría, desangelada, hueca e impersonal, estoy a unos seiscientos metros de donde él vive. Seiscientos metros. Y, si no nos hemos visto en meses, si la última vez que charlamos cara a cara fue en un Mercadona allá por febrero..., qué más dará Ave, Atocha o Delicias.</p>
<p><IMG class=imgizqda height=350 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/37l-1.jpg" width=222>Me volvió a llamar. Lo que no ha hecho en dos años, lo ha logrado en quince días.</p>
<p>Me descubrí nerviosa como una adolescente cuando en el display lo reconocí. Su número de teléfono no lo tengo asociado a un nombre, sino a un pronombre: <STRONG>él</STRONG>.</p>
<p>Conversamos nuevamente por espacio de casi cuarenta minutos (37:52, para ser exacta... maravillas de estos teléfonos). Nos reímos varias veces y en tres ocasiones me dijo cuánto me echaba de menos.</p>
<p>Le pregunté si estaba en crisis sentimental. No, qué va. De hecho, el día 14 se va a Alemania con su Almudena... Arantxa... Alicia... (creo que se llama Alicia) a pasar quince días de vacaciones (vaya con la crisis económica, le digo; tú ya sabes, me responde).</p>
<p>¿Te gustaría que nos viéramos antes de que me marche?, me preguntó. Me gustaría verle, abrazarle, besarle, amarle, antes y después de que se vaya con su <EM>A </EM>de vacaciones...</p>
<p>Pero le dije que estaba liadísima, hasta arriba de trabajo (con la crisis) y que mejor a la vuelta.</p>
<p>Me dijo que a la vuelta.</p>
<p>¿Ven como soy imbécil?</p>
<p>Mi crisis personal debería empezar a preocuparme.
</p>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/09/28/el-jueves-cumpli-51-anosEl jueves cumplí 51 años.2008-09-28T02:13:25+00:002008-10-07T18:13:22+00:00
<p>Desde el lunes pasado estoy de vacaciones. Muy merecidas. No he querido volver a casa. He dedicado estos días a dormir -lo necesitaba- y a caminar por la ciudad -lo deseaba-.</p>
<p>Zaragoza es un lugar donde todavía se puede ir a muchos sitios andando. Pasear por sus calles sigue siendo una delicia, sobre todo cuando el tiempo acompaña. Ya me han advertido del cierzo invernal que rompe la espalda, sobre todo en la confluencia de Gran Vía con Sagasta, o en el puente de Piedra.</p>
<p>He estado mirando pisos, casi convencida en quedarme a vivir aquí... en romper definitivamente con mi pasado y empezar de cero.</p>
<p>Pero el jueves cumplí 51 años. No son pocos. Empezar de nuevo a esta edad no es sencillo.</p>
<p>Me llamó por teléfono. Sí. Él, mi obsesión, me llamó para felicitarme. Este año sí se acordó. Oí su voz, exactamente igual que cuando era un jovencito de veinte años: una voz llena de vitalidad, de alegría, de frescura.</p>
<p>A lo tonto, estuvimos hablando más de media hora. Como si nada hubiera pasado. Como si el tiempo no hubiera transcurrido. Frescura, alegría, vitalidad.</p>
<p><IMG class=imgdcha height=342 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/7b1_small.jpg" width=240>Mientras conversábamos, mi cabeza daba vueltas recordando los buenos años de amor, de sexo, de pasión. Y, a la vez, yo misma me iba imponiendo barreras y frenos.</p>
<p>Mientras él me contaba que había por fin aprendido a planchar y que era muy feliz con ¿Almudena, Arantxa, Alicia?, pero que ni tenían hijos ni los buscaban, en mi mente bullía aquella idea de principios de abril (cuando su 38º cumpleaños) que pensé en tirar mi móvil y hacer limpieza de agenda. De esa manera ya no podría localizarme porque yo me venía a Zaragoza y ponía tierra de por medio.</p>
<p>No lo hice porque me dio miedo quedarme incomunicada... esa era la sensación que tuve entonces.</p>
<p>Afortunadamente, mantuve mi número de móvil. Por eso me ha localizado ahora y por eso he podido volver a escuchar su voz.</p>
<p>Sin embargo, en esos treinta minutos de agradabilísima conversación (de amor y pasión contenidas... a pesar de la edad), en ningún momento le dije que estaba en Zaragoza, ni mucho menos que había decidido quedarme a vivir aquí.</p>
<p>Le dije que este verano había trabajado mucho, que me encontraba fenomenal y que a mis 51 años recién estrenados sólo me dolían los pies. ¿Qué le importan a él mis dolores de muñecas, de cuello, de rodillas, de espalda...? ¿Qué le importan a él mis 51 años recién estrenados, con mi presbicia y mi hipertensión?</p>
<p><EM>Cualquier día me paso por tu casa y charlamos</EM>, me dijo. Y yo le respondí que cuando quisiera, que ya sabía donde vivo, sin confesarle que estaba a más de trescientos kilómetros. Sonreía para mí misma imaginándomelo llamando a mi puerta, cerrada desde abril; preocupándose por <EM>dónde se ha metido Isabel, ella, que no sabe ir a ningún lado sola</EM><EM>... Que nunca supo vivir sin mí...<br />
</EM><br />
Esta noche de sábado no he salido. Me he descubierto, de repente, haciendo las maletas para volver a casa. Para tener, tal vez, la oportunidad de volver a verle.</p>
<p>El jueves cumplí 51 años y sigo siendo igual de idiota.</p>
<p>Y me descubro a las dos de la madrugada, delante del ordenador, llorando como una estúpida adolescente, con todo mi equipaje -todo, todo- en la puerta de este piso, esperando que llegue la hora del primer Ave que me devuelva a unas centenas de metros de su existencia, de su presencia, de su aroma, de su aliento, de su mirada...</p>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/09/21/nuevas-acerasNuevas aceras.2008-09-21T01:48:54+00:002008-09-21T01:48:54+00:00
<p>Mi jefe ha venido a verme. Hemos estado cenando en el Goyesco, él, su señora, un par de compañeros de trabajo y yo. Nos ha felicitado muy efusivamente por la labor desempeñada durante estos meses de Expo. Por eso hemos brindado en los postres.</p>
<p>Mi jefe es algo más joven que yo; aunque todavía no ha llegado a la cincuentena, poco le faltará. Su mujer rondará los cuarenta, y es tan guapa como discreta y cariñosa. Mi jefe no es mi tipo.</p>
<p><IMG class=imgizqda height=250 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/pilar_noche.jpg" width=187>En el café, mientras los demás comentaban el recorrido turístico al que hemos sometido a los visitantes (El Pilar -con subida a la torre incluida-, La Aljafería, La Seo, y un maravilloso aperitivo en el Flandes y Fabiola del Parque Grande), mi jefe me ha preguntado si me he pensado bien esto de quedarme a vivir y a trabajar en Zaragoza. Me ha recordado que es un paso atrás en mi carrera, que yo en Madrid estoy muy bien considerada y que tengo posibilidades de promoción. Si me quedo aquí, ese puesto lo tendrá que ocupar otra persona, y yo ya no podré aspirar a él aunque me arrepienta de mi decisión.</p>
<p>Le he pedido siete días para pensármelo, aunque cuando nos hemos despedido y su taxi lo ha llevado al Boston y el mío a Gómez Laguna, lo he visto todo clarísimo.</p>
<p><IMG class=imgdcha height=344 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/9b1_small.jpg" width=240>Quiero romper con mi pasado. El jueves cumpliré 51 años y me siento con ganas y con fuerzas y, sobre todo, con necesidad de cambiar. Sé que mi caja de cartón con sus fotos me acompañará toda la vida; sé que las miraré con relativa frecuencia; sé que lloraré al hacerlo. Pero también sé que necesito caminar por nuevas aceras.</p>
<p>Sé que mi jefe me ha dado a entender que soy demasiado <DEL>vieja</DEL> mayor para la labor que quiero desempeñar, peor remunerada y con menores expectativas de futuro.</p>
<p>Es una gran persona, mi jefe. Cuando me ha mirado a los ojos ha sabido lo que yo quería. Y, simplemente, me ha dicho: "Tú mandas... Siete días". Al bajarme del taxi, no tenía ninguna duda.</p>
<p>Sé que mi obsesión nunca me abandonará... La tengo resguardada en una vieja caja de zapatos. Tendré que vivir con ello, donde sea.</p>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/09/18/una-caja-cartonUna caja de cartón.2008-09-18T23:25:30+00:002008-09-18T23:25:30+00:00
<p>Cuando por fin se termina una labor intensa, que te ha ocupado casi las veinticuatro horas del día -de todos los días de la semana- durante cinco meses, y ha terminado con éxito, con el expreso reconocimiento de tus superiores y con la enorme satisfacción del deber cumplido; cuando por fin tus jóvenes compañeros de trabajo que han estado a tu cargo se han marchado, han vuelto a sus lugares de origen, y te han dejado sola; cuando por fin eres capaz de quitarte los zapatos, tumbarte en el sofá de tu piso alquilado, y no quedarte dormida... Entonces sólo quedan ganas de llorar.</p>
<p><IMG class=imgdcha height=344 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/5b1_small.jpg" width=240>Porque en ese mismo instante se derrumba sobre ti toda la inmensa mentira que has vivido estos cinco meses. Y te preguntas qué pensabas, qué esperabas, qué pretendías, ilusa. ¿Por qué te trajiste aquella caja de zapatos llena de sus fotos? ¿Por qué ni siquiera la has abierto en todas estas semanas? ¿Por qué ahora tienes intención de ir un día al Ikea a comprar una caja más decente -las tienen preciosas- para guardar tanto deseo, tanta frustración y tanta obsesión?</p>
<p>¿Por qué has decidido solicitar que te dejen en esta ciudad que apenas conoces?</p>
<p>¿A quién pretendes engañar?</p>
<p>Evidentemente, sólo puedes engañarte a ti misma.</p>
<p>Se supone que a finales de mes deberé volver a casa. Tendré que abandonar este piso en Gómez Laguna en el que, a pesar de no haber estado mucho tiempo en él, me he sentido tan a gusto. Me iré con una mezcla de frustración y de tristeza.</p>
<p>No pretendía conocer a nadie importante aquí. Importante para mí, quiero decir. De hecho, he eludido muchas salidas nocturnas, que si al Hispano o al Café del Mar, en la ribera del Ebro. He preferido andar en pandilla de colegas por los sitios típicos de la plaza Santa Marta, o San Pedro Nolasco, que si la Nicolasa, el Pascualillo, La Republicana, en la calle Méndez Núñez... </p>
<p>Y al volver a casa, demasiado temprano con la excusa de que tenía que madrugar mucho y voy a cumplir 51 años, me sentaba en la cama y sacaba del fondo del armario esa caja de zapatos que no sé por qué decidí traérmela. Alguna noche la abrí y volví a contemplar sus ojos, su sonrisa... Volví a sentir sus abrazos y sus besos...</p>
<p>Cuántas veces, durante estas últimas semanas, he pensado en la posibilidad de encontrarme con él de manera casual. Podría haber sido posible. Él no sabe que yo estoy aquí y dicen que casi seis millones de personas han visitado la Expo. Naturalmente, no ha ocurrido. Aunque hubiera venido, habría sido mucha casualidad que nos hubiéramos encontrado.</p>
<p>Mañana tengo la tarde libre. Posiblemente vaya al Ikea a comprar una caja de cartón de esas tan chulas que tienen, con cantoneras metálicas, y a tan buen precio. Es una pena que toda mi vida esté guardada en una vieja caja de zapatos.</p>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/08/30/una-nueva-vidaUna nueva vida.2008-08-30T02:19:11+00:002009-04-12T02:53:23+00:00
<p>Nunca, que yo recuerde, había estado tan cansada como estas últimas semanas. Prometo que de lo único que tengo ganas es de llegar a casa (generalmente pasadas las cuatro de la madrugada) y dormir lo más intensamente posible, porque me tengo que levantar a las siete. La <STRONG><A id=link_0 title=http://www.expozaragoza2008.es/ href="http://www.expozaragoza2008.es/">Expo</A></STRONG> me está matando.</p>
<p>Hoy, a pesar de ser viernes, he podido salir un poco antes. En la <STRONG>Expo </STRONG>ya no hay ni viernes ni martes... Esto es un estrés absoluto para quienes tenemos alguna responsabilidad -relativa- en algún pabellón. A alguno de mis jóvenes compañeros de trabajo les ha vuelto a salir el acné olvidado.</p>
<p><IMG class=imgizqda height=344 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/1b1_small.jpg" width=240>Mientras el taxi me acercaba a casa, sobre las once de la noche, yo sólo pensaba en dormir. Y, al llegar, me he desvelado. Después de dar mil vueltas en la cama -sin nada de sexo en mi mente... definitivamente estoy vieja-, he decidido entrar al blog y escribir.</p>
<p>Me gusta esta ciudad, a pesar de que apenas la conozco. Me siento absolutamente libre en el anonimato que me proporciona. Quizás sólo esté viviendo el espejismo de la <STRONG>Expo</STRONG>, la fantasía de un mundo irreal, en el que todos están absolutamente entregados a la consecución de un fin voluntarioso... Aún queda algo de fantasía... El desarrollo sostenible...</p>
<p>Estoy sopesando seriamente la posibilidad de pedir a la empresa que me den esta división: Aragón, Navarra, La Rioja y Soria. Sería un cambio muy importante en mi vida. Sería, de alguna manera, una forma de olvidarme del pasado, de pasar página, de empezar una nueva vida...</p>
<p>¿Se puede empezar una nueva vida a los cincuenta y un años?</p>
<p>Creo que voy a intentarlo.
</p>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/08/03/sabado-nocheSábado noche.2008-08-03T01:49:43+00:002008-08-03T22:29:39+00:00
<p>Sábado noche. He estado cenando de pinchos con mis jóvenes compañeros de trabajo, tres chicos y una chica. Yo podría ser la madre de todos ellos. De todos juntos no... Quiero decir que tengo la edad que tiene cada una de sus madres. Y creo que como tal me tratan. Alguno hasta me pide perdón cuando suelta un taco. ¿De qué caverna de Atapuerca pensarán que he salido? De la misma que sus madres.</p>
<p>Me cuidan y me miman, me ceden el mejor asiento, el mejor bocado... pero creo que respiran aliviados cuando me ven tomar un taxi porque ya no aguanto más. Prefiero volver a casa. Sí. Ésta la considero ya mi casa. Al alejarme de <STRONG>él</STRONG> físicamente es como si me alejara de su presencia mental. Y eso me alivia. Porque la obsesión es una enfermedad, y cualquier cosa que la alivie es beneficiosa para la salud.</p>
<p>Parece mentira lo que pueden hacer en una casa extraña cuatro tonterías del Ikea. El miércoles tuve el día libre y me fui al Ikea a <EM>personalizar </EM>mi casa de alquiler. Ya ven, qué manera de <EM>personalizar</EM>.</p>
<p>Mi casa alquilada estaba muy bien en todo (la paga la empresa, ellos sabrán lo que les cuesta, teniendo en cuenta que está muy bien emplazada), pero no tenía ni el más mínimo detalle. Lo cual, en el fondo, es de agradecer, porque esos pequeños detalles los puedes personalizar -en la medida de lo posible- paseándote una mañana por el Ikea de turno.</p>
<p>Cuando estoy con mis jóvenes compañeros de trabajo hay veces que sus conversaciones me pierden. Hablan de ipodes, ifones, de cosas que ni entiendo ni falta que me hace. Bastante tengo con encontrar las gafas de leer cada vez que me suena el móvil.</p>
<p>Me han dicho que ya no tengo aguante. Me ha jodido ese <STRONG>YA</STRONG>. ¿Qué sabrán ellos de mi aguante? "Estoy vieja y cansada, chicos", les he dicho. Y he tomado un taxi. Al llegar a casa, me pongo un gintónic y escribo en el blog resucitado.</p>
<p>¿Aguante? ¿Capacidad de aguantar más tiempo? Pues sí. No tengo <STRONG>YA </STRONG>aguante. Sobre todo porque ellos y sus conversaciones me aburren soberanamente. La cabeza me daba vueltas después de este vino Enate del Somontano que es una delicia, y sobre todo después del orujito blanco que me han servido gentileza de la casa. Y mientras ellos se tomaban un poleo menta a mí me ha dado tiempo de tomarme otro orujo y un par de gintónics. Y eso que hace tiempo decidí abandonar el pacharán porque me mareaba muchísimo.</p>
<p>"A ver si te vas a poner piripi", me decían con cariño filial.</p>
<p>Reconozco que he bebido mucho. Me refiero a lo largo de mi vida. Y que todavía bebo bastante. Nunca, hasta ahora, me ha supuesto ningún problema, salvo la lengua de estropajo al levantarme. Y, supongo, un aliento fétido que, en mi soledad, nadie ha podido padecer.</p>
<p><IMG class=imgIzq height=344 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/6b1_small.jpg" width=240>He tomado un taxi y he vuelto a mi casa. He dejado a mis jóvenes compañeros de trabajo perdiéndose por las calles de Zaragoza, algo desangeladas, sábado noche de agosto, fuera de la Expo. Me los imagino discutiendo de ipodes e ifones, tomando chupitos de manzana sin alcohol y, tal vez, riéndose de la triste vieja loca y borracha.</p>
<p>No me importa. Estoy a gusto en casa, con (<STRONG>YA</STRONG>) mi segundo gintónic doméstico, bien servido, escribiendo en el blog resucitado.</p>
<p><STRONG><BIG><STRONG>Sí. Me acuerdo de él. </STRONG></BIG></STRONG>Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo... Cada suspiro, cada parpadeo...</p>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/07/17/en-mis-tiemposEn mis tiempos.2008-07-17T12:31:14+00:002008-07-27T21:27:59+00:00
<p>Compartir muchas horas de trabajo y ocio con gente bastante más joven que yo tiene algún que otro inconveniente. Uno de ellos es que, de repente, me encuentro contando batallitas, viejas historias que yo creo interesantes o curiosas, que sucedieron hace mil años pero que para mí parece que ocurrieron ayer mismo.</p>
<p><IMG class=imgIzq height=343 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/8b1_small.jpg" width=240>Me enfado cuando me oigo decir <B><I>en mis tiempos...</I></B></p>
<p>Curiosamente, nadie me corrige. ¿Acaso no son éstos también mis tiempos? A veces da la sensación de que ya no tiene una nada que aportar, y sólo espera que los demás, los jóvenes, vayan empezando a hacer cosas. Lo que ocurre es que cuando empiezan a hacer cosas sensatas, es decir, prudentes, de buen juicio, es porque están empezando a dejar de ser jóvenes.</p>
<p>Se ríen de mí y de mis limitaciones con las nuevas tecnologías. Yo me defiendo alegando que me manejo bastante bien con internet y que lo demás, sencillamente, no me interesa: ni <I>ipods</I> ni artilugios que no me hacen falta. Con la telefonía móvil se me cachondean también porque me ven torpe en su manejo. Aquí tengo una justificación, y es que mi presbicia me obliga a buscar las gafas para poder distinguir quién me llama, y cuando por fin intento contestar, ya es demasiado tarde. Por culpa también de la vista cansada, enviar un <I>sms</I> me resulta complicadísimo, aparte de mi obsesión por la corrección ortográfica. Por descontado, mi agenda es de papel: un bellísimo cuadernillo con tapas de piel que renuevo cada año.</p>
<p><B>En mis tiempos</B>, cuando llamabas a alguien lo hacías desde casa, o desde el trabajo, o desde una cabina callejera. Si te contestaban la llamada era porque la persona a la que llamabas estaba exactamente en ese lugar al que llamabas.</p>
<p><IMG class=imgDer height=200 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/telefonoriing.jpg" width=189>Recuerdo a la perfección el primer teléfono que instalaron en mi casa. Yo era una cría, y me encantaba hacer como que llamaba, meter mi dedo en aquella rueda que giraba y volvía ella sola a su primitiva posición. <I>"Deja eso, niña, que lo vas a romper"</I>. <B>En mis tiempos</B> las cosas se rompían... Ahora nos cambiamos de teléfono móvil simplemente porque han sacado otro modelo más... más... ¿Pijo?</p>
<p>Y tiramos los viejos sin que hayan llegado siquiera a estornudar. Pijos.</p>
<p>Mis compañeros más jóvenes me escuchan, unas veces con interés y otras sin él, mientras sostienen en sus manos los móviles, consultando permanentemente si tienen algún mensaje nuevo e, incluso, enviándose mensajes entre ellos, que están a menos de un metro unos de otros.</p>
<p>Y eso me pone muy nerviosa.</p>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/07/16/recorriendo-espaciosRecorriendo espacios.2008-07-16T22:30:37+00:002008-07-16T22:57:41+00:00
<p>Supongo que lo mío es como convivir con un lunar al lado de la nariz. Forma parte de ti, se podría extirpar, pero no te ves sin él. Incluso cuando te lo extirpen, lo echarás de menos.</p>
<p><IMG class=imgDer height=343 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/3b1_small.jpg" width=240>No hago otra cosa que pensar en él. Resulta ya inevitable. Me deshice de mi lunar hace más de un año, y aún sigo pensando en él.</p>
<p>Da lo mismo.</p>
<p>Cuando termino mi trabajo en la Expo, ahora que ya he tenido tiempo de visitarla toda ella, prefiero regresar a casa. Aquí tengo todas las comodidades, y también la soledad añorada. Mis nuevos amigos (gente muy joven de rincones diversos de España) no quieren darme un momento de respiro, se sienten obligados a agasajarme. Soy la mayor de todos. La más vieja, y con diferencia. También soy su jefa.</p>
<p>Me llevan y me traen. Cenamos de pinchos por Santa Marta y tomamos copas en Cesáreo Alierta. Suelo retirarme la primera, mi edad me lo permite sin mayores compromisos: mañana hay que estar en la Expo a primera hora. Ellos lo entienden y a veces creo que se sienten liberados cuando me voy.</p>
<p>Tomo un taxi hasta Gómez Laguna, donde tengo el piso de alquiler. Me gusta esta ciudad, también en verano.</p>
<p>Sin embargo, creo que emprendí una huida. Cuando me dijeron de venir a Zaragoza no me lo pensé. El AVE nos ha puesto a tiro de piedra, y el billete lo paga la empresa.</p>
<p>La verdad es que ya no sé si quiero recorrer espacios, vivir en sitios diferentes, conocer gente diversa, sólo por miedo a asentarme en un lugar y que todo su recuerdo, el de él, me aplaste sin misericordia.</p>
<p>Y mis huesos ya no están para eso. </p>
<HR id=null>
<p>Nunca pensé que alguien pudiera leer este blog después de tanto tiempo. Y mucho menos comentar en él.. ¿Cómo decirle a "<A id=link_0 title=http://www.lacoctelera.com/elcorazondelmar href="http://www.lacoctelera.com/elcorazondelmar">elcorazóndelmar</A>" cuánto se lo agradezco? </p>
</HR>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2008/07/13/recuperando-blog-momificadoRecuperando un blog momificado.2008-07-13T02:49:07+00:002009-01-11T15:05:53+00:00
<p>De repente, no sé por qué, he recordado que tenía un blog en <STRONG>La Coctelera</STRONG>, y que ese blog sigue ahí, como si el tiempo no hubiera transcurrido. Un blog momificado.</p>
<p><IMG class=imgIzq style="WIDTH: 188px; HEIGHT: 258px" height=400 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/henzo.jpg" width=297>Lo que me ha sorprendido en primer lugar es que haya tenido algún comentario muy reciente (más de un año después del último post), que agradezco como no podía ser de otra manera. Ni siquiera recordaba ya el correo asociado a este blog, por lo que no he seguido los comentarios que se hayan podido publicar desde aquella fecha.</p>
<p>Pero más todavía me ha sorprendido releer las cosas que escribí hace casi dos años, cuando empecé esta historia. Una historia que di por finalizada en marzo de 2007. En aquel momento acabó no sólo este blog sino también todo aquello que lo motivó. Ya no hay obsesión que te valga. Ahora, al releerlo, me queda la sensación de haber escrito más de lo necesario. Mucho más.</p>
<p>Me queda la duda de si quien lo leyó lo entendió. Pero la verdad es que no me importa.</p>
<p>Ahora, a dos meses de cumplir 51 años, me reencuentro con esto, con este blog. Ha sido todo muy simple.</p>
<p>Por circunstancias laborales me encuentro durante unos meses trabajando y viviendo fuera de casa. Me tuve que trasladar a Zaragoza con motivo de la Expo, y en los tres meses que llevo en esta ciudad, preparando la parte que me corresponde del evento, no he tenido un solo minuto para mí misma.</p>
<p><IMG class=imgDer style="WIDTH: 238px; HEIGHT: 340px" height=692 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/4b1.jpg" width=477>Curiosamente hoy, sábado, ha sido el primer día libre que he tenido realmente: sin compromisos, sin cenas, sin reuniones... Yo sola en el apartamento que la empresa tuvo a bien alquilar para mi exclusivo uso y disfrute.</p>
<p>Después de la tormenta de esta tarde, y gracias a ella, he tenido la excusa ideal para quedarme en lo que ya considero mi casa. Por primera vez en muchos meses he recordado la soledad.</p>
<p>Y no me ha importado. Creo que la necesitaba.</p>
<p>Y entonces, de repente, he recordado que tenía un blog en <STRONG>La Coctelera</STRONG>. Y lo he recuperado. </p>
<HR id=null>
<p>(Me gustaría mantener una de las características de este blog, que era la imagen de un chico joven, guapo y con poca ropa... ¿me lo puedo permitir a mi edad?)
</p>
</HR>
NO ES SED NI DESEOhttp://s3.amazonaws.com/lcp/oessed/myfiles/ccp01126b_small_small65x65.jpghttp://oessed.lacoctelera.net/post/2007/03/11/un-punto-final-Un punto final.2007-03-11T02:20:08+00:002008-07-04T12:21:37+00:00
<p>Hace años, un amigo más imbécil que simpático, solía decir que las mujeres a partir de los cuarenta se ajamonan o se amojaman. Yo me amojamé. Ahora, en el año que cumpliré los cincuenta (en septiembre), he decidido que tengo que engordar aunque sea cinco kilos. Me veo demasiado delgada.</p>
<p>Ya me he acostumbrado a dormir sola. En mi vida sólo dos hombres han compartido cama conmigo. A uno lo amé, aunque no lo deseaba. Al otro lo deseé, y ahora dudo si en algún momento lo llegué a amar. Sólo lo adoraba.</p>
<p>La última vez que nos despedimos fue en enero. Me guiñó un ojo y me prometió que me llamaría. Yo le sonreí diciéndole que, después de lo que había pasado, yo no iba a llamarle. Era como un reto.</p>
<p><IMG id=img_0 style="WIDTH: 204px; HEIGHT: 274px" height=367 src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/oessed/benno01bcl.jpg" width=250 class="imgizqda">Él se había dado cuenta de su terrible error conmigo: se le había olvidado que teníamos una cita. Quería recompensarme: "Yo te llamaré, te lo prometo."</p>
<p>Sus promesas las conozco, por eso le dije: "Bien, me llamas tú. Yo no pienso llamarte. También te lo prometo."</p>
<p>Como una adolescente, con cuarenta y nueve años.</p>
<p>En mi obsesiva ingenuidad pensé que tal vez nos veríamos a los pocos días, en un intento de reconducir una amistad (al menos eso) que se estaba desmoronando. Si ya el amor iba siendo imposible, y lo era, al menos poder seguir mirándonos a los ojos con la misma confianza y complicidad de siempre.</p>
<p>Sin embargo, ahora eso también es imposible. Es que ya no queda nada. Hasta mi obsesión se va diluyendo. Desde el último encuentro, consistente en un par de cafés, han pasado dos meses. Ni una noticia suya desde entonces. Empiezo a sentirme agotada de pensar en él. Y tan poco recompensada.</p>
<p>Pero estoy absolutamente convencida de que esta vez no seré yo quien descuelgue el teléfono para llamarle.</p>
<p>Y lo siento. Precisamente porque ya no soy una adolescente, sé donde hay que poner un punto final. Otra cosa es que lo haga.</p>